Bel-Trapiello, el tándem del 2013

Por Raquel Vicedo

3 Adquirir conciencia cósmica. 12 Aguantar, sembrar y recoger es lo que pido. 18 Espero que suban las pensiones. 6 Este año deseo un cambio radical en las políticas de Sanidad y Educación… Porque si no el futuro de este país será negro. 17 Año de entrañas que salen pa’ fuera. Pero sin miedos, sino con ganas. Muchas ganas del 2013. 13 Que seamos soñadores como niños y adultos para tomar decisiones (salud y amor). 16 Prosperidad para toda mi familia.

Éstos son algunos de los deseos para este año que Jonás Bel y Rafael Trapiello (Bel-Trapiello) han recopilado en su proyecto 2013, un fotolibro por entregas de periodicidad mensual, autoeditadoy autoproducido bajo el sello Phree, la editorial de Juan Valbuena especializada en fotografía documental en primera persona. A finales de año, este proyecto recogerá 258 retratos de todo tipo de personas que conforman la sociedad española, acompañados de sus correspondientes fichas manuscritas, en las que los retratados cuentan qué esperan del año 2013. Por ahora, sólo podemos disfrutar de los primeros 20, contenidos en el número correspondiente al mes de enero, y que los artífices del proyecto presentaron el pasado 22 de febrero en la Librería Alberti de Madrid. Cinco días después, la primera edición, de 100 ejemplares firmados y numerados, ya estaba agotada.

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La responsabilidad del artista

La lectura del texto La Trinchera, que el fotógrafo Carlos Spottorno escribió en su blog el pasado mes de diciembre a raíz de la conversación que mantuvieron ély Rafael Trapiello unos días antes acerca de la responsabilidad de los fotógrafos de retratar la realidad social, política y económica actual de nuestro país, fue el desencadenante de 2013: «Como fotógrafos, Jonás y yo sentimos esa responsabilidad de la que habla Spottorno. No somos fotoperiodistas ni artistas conceptuales, pero estamos a medio camino entre los dos. Podríamos decir que lo que hacemos es documental subjetivo. Contamos la realidad desde un punto de vista personal. Yo hago fotos para entender la realidad, en un proceso parecido a montar un puzzle. Los economistas dicen que cuando en una sociedad el paro está por encima del 20%, empieza a existir un riesgo muy alto de revueltas sociales, inestabilidad, violencia. Esto no sucede en España y creo que es porque España es una sociedad muy compleja. Esto es en parte por lo que necesitamos llevar a cabo este proyecto. ¿Qué pasa en España que la hace diferente a los modelos teóricos o a otras sociedades? Y lo que queremos averiguar es cuáles son las motivaciones de cada una de las personas tan heterogéneas que conforman la sociedad española.»

Para elegir a sus protagonistas, Jonás y Rafael hicieron un estudio previo de estadísticas del INE, sobre todo en lo referente a edades y ocupaciones. «Estas estadísticas constituyeron una guía, un arma de trabajo que nos dio ciertas pautas para conseguir un elenco de población lo más amplio posible. Teníamos la clara intención de generar un documento, pero queríamos darle un giro. Con este trabajo de seriación no queremos retratar toda la sociedad española, sino retratar lo heterogénea que es la sociedad española. Hasta el momento, la mayoría de los retratados tienen entre 35 y 50 años, y son o bien parados, o bien funcionarios o están en nómina». Debido a la naturaleza del proyecto, empezaron fotografiando a conocidos, pero muy pronto aumentaron el radio a desconocidos, y esperan ampliar el perfil de los participantes para que a finales de año se encuentren retratados individuos de todas las edades y ocupaciones posibles.

«Como comenta Carlos Spottorno en su entrada Desde la trinchera, donde explica la idea de 2013, nuestro objetivo es dejar un registro de la sociedad española en el año 2013 y creemos que este proyecto va a adquirir una relevancia aún mayor dentro de diez o quince años, porque es un testimonio de nuestro tiempo que cualquiera podrá consultar más adelante para saber de dónde hemos venido, cómo hemos llegado aquí, qué pasaba en este momento». ¿Por qué eligieron el año 2013 y no, por ejemplo, el 2014?«2013 era el año en que supuestamente íbamos a remontar. Nuestra desgraciada apuesta fue “No nos lo creemos, vamos a documentar este año, a ver qué pasa”. Además, el 2013 era el año postapocalipsis, el año del número 13, un número complicado, negativo.»

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August Sander y la República de Weimar

2013 bebe directamente del proyecto de retratos Face of our time de August Sander, donde el fotógrafo trató de ofrecer un catálogo de la sociedad alemana durante la República de Weimar. Jonás y Rafael sienten que existe cierta similitud entre lo que ocurrió en la República de Weimar en la época del proyecto de Sander y lo que está ocurriendo actualmente en España. Cuentan que cuando Rafael llamó a Jonás para comentarle la idea del proyecto, éste le confesó que hacía cinco minutos que había terminado de ojear de nuevo todos los libros de Sander. «Parece que estábamos predestinados a hacer este trabajo, aunque que ninguno de los dos lo supiéramos todavía.»

Sin embargo, aunque sabían que en su trabajo tenía que existir una referencia clara a August Sander, no podían limitarse a hacer una copia. Por ello, decidieron trabajar en tres aspectos fundamentales: el primero, la introducción de la ficha; el segundo, el color; y el tercero, el formato de la fotografía.

«El retrato es subjetivo, y depende mucho de la empatía que el fotógrafo sientacon el retratado; sin embargo, la ficha es el espacio desde el que el retratado se puede defender con su puño y letra, y expresar lo que opina del año 2013. La ficha que utilizamos se basa en una que Jonás compró en Lisboa, perteneciente a un sindicato portugués de los años 20. Queríamos que tuviera un tono, si se me permite la palabra, funcionarial, con formato muy cerrado, como de archivo. Después nos preguntamos, ¿cómo haría estas fotos AugustSander si trabajase hoy día? Posiblemente no utilizaría negativo, ni cámara de placas, sino que las haría con una cámara digital». En cuanto al formato, comentan que «hemos respetado el 4:3 original pero,a diferencia de Sander, en todos los casos mantenemos el mismo encuadre. Siempre hemos querido ser muy rigurosos, todos los retratos son de cuerpo entero, así no ponemos énfasis en ninguna de las personas, todos ocupan un mismo espacio».

Sorprende que ninguno de los retratados sonría, pero los artífices nos cuentan que es la única petición que tienenal fotografiar: «La sonrisa es la máscara en la que nos escondemos, por eso le pedimos a nuestros retratados que no sonrían. La gente adopta una pose ante la cámara, la imagen que ellos han visto de sí mismos, pero no se trata de eso, se trata de verles a ellos. Y cuando la gente se pone seria, se muestra su verdadera cara; las ojeras, el sufrimiento, la felicidad, la falta o el exceso de preocupación aparecen cuando el rostro está más grave. Los rostros serios no engañan».

Otra de las decisiones iniciales fue la de no desechar material, sino realizar la selección antes de hacer la foto, pensar cada retrato de antemano. «Hacemos una edición previa, no editamos después, no desechamos material. Es la manera de ser un poco más objetivos».

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El libro, lugar de la fotografía

Bel-Trapiello son partidarios del libro como el lugar donde debe estar la fotografía. «Nuestra intención es recuperarel papel que la fotografía ha perdido en los medios de comunicación, en España sobre todo, a través de la autoedición. En cuanto al hecho de presentar el proyecto por entregas, al principio no lo contemplamos, pero entonces nos acordamos de las novelas por entregas y nos pareció muy bonito hacer un fotolibro por entregas. No es una revista, ni un libro convencional. Si nos esperáramos al final para publicar los 258 retratos, tendríamos un libro de 600 páginas. A nivel de producción, habría que encontrar financiación y un público interesado en comprarlo, porque sería un libro de 100 euros. Optamos, como se suele decir, por hacer de la necesidad virtud, buscando la mejor solución a precio de crisis; estamos hablando de crisis, ¿no? Pues vamos a hacer una publicación de crisis». El resultado es un libro modesto, con portadas de cartón kraft reciclado, interiores también en papel reciclado, grapado, con un diseño limpio y sencillo, al que no le falta detalle. Un libro que puedes llevarte a la cama a leer, fácil de transportar y de manejar, algo poco habitual en los libros de fotografía.

Un matrimonio muy bien avenido

Ni Rafael Trapiello ni Jonás Bel firman individualmente los retratos que componen su proyecto 2013: las fotografías sencillamente son de Bel-Trapiello. Sorprende ver lo compenetrados que están, uno casi termina las frases del otro y es que, como ellos mismos dicen: «Somos como un matrimonio muy bien avenido. Estamos en constante comunicación y todo se decide al 50%, consensuadamente. El proyecto es más importante que la autoría y, nos gusta tanto que lo único que nos importa es verlo hecho. No nos importaría incluso no formar parte de él siempre que continuara». Su logo, diseñado por el mismo Trapiello, es el sello de esta fructífera unión personal y profesional: una cámara Rolleiflex con las iniciales BT en su interior.

Bel-Trapiello logo

¿Otros proyectos en cocina? «Por supuesto, hay varios proyectos que llevamos planeando desde el primer día que empezamos a trabajar en 2013 y vimos lo bien que lo llevábamos. Por ejemplo, el otro día volviendo de Oviedo por la cuenca minera pasamos por un pueblo llamado Villafeliz, y nos dijimos “tenemos que buscar pueblos como éste, con nombres así, y visitarlos y fotografiarlos”. ¿Por qué no hacer un trabajo sobre las cuencas mineras en el 2013 o el 2014? Se documentaron en una época, pero después ese trabajo se interrumpió. Queremos saber más de aquellos sitios, queremos saber más de la gente que vive en ellos. También vemos un déficit de fotografías de Madrid. Aparte de los fotógrafos de principios del siglo xx o del grupo de Madrid de los 60 y exceptuando pequeñas islas, como Trillo, no hay trabajos sobre Madrid, o las fotografías siempre son las mismas».

¿Sus referentes? «Tenemos en la cabeza las fotos de Lewis Hine o Eugene Smith, grandes fotógrafos con los que nos hemos criado y que hicieron este tipo de trabajos sociales durante la Gran Depresión, tanto en Europa como en Estados Unidos. Sentimos que ahora hay poca gente que haga este tipo de proyectos, que son los que nos fascinan. Una gran foto tenemos todos; ahora bien, tener un gran trabajo es complicado».

En definitiva, 2013 es un testimonio de nuestro tiempo, un compendio de historias cotidianas contadas desde otra perspectiva por dos fotógrafos comprometidos con un trabajo de largo recorrido: «Queremos contar historias más completas, ésa es nuestra voluntad».

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Sobre Raquel Vicedo:

Raquel Vicedo es traductora, gestora cultural, florista y la chica de prensa de la Editorial Sexto Piso. Dejó la mitad de su corazón en Beirut y cree que la otra se quedará pronto en México. Le encanta organizar saraos con cualquier excusa.

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