El amor que nos vuelve malvados

Por Recaredo Veredas

La segunda novela de Marina Sanmartín supone un paso muy importante en su trayectoria. En su debut narrativo (La clave está en Turgueniev), la novelista valenciana mostraba su habilidad para manejar distintas tramas y superponerlas en diferentes tiempos. Evidenciaba también su capacidad para mantener a lo largo de toda una novela una prosa poética, pero a la vez precisa y apegada a la tierra, que describía con precisión los sentimientos de sus personajes y les dotaba de una considerable empatía. Las virtudes del debut se ven incrementadas en El amor que nos vuelve malvados.  La precisión de la prosa se mantiene y a tan destacable rasgo se une un don, hasta ahora desconocido, para la creación de escenas de fuerte intensidad sensorial, véase la descripción del trauma que atormenta al protagonista, un mayor orden en la progresión de la historia y una mirada aguda sobre los vaivenes del sentimiento amoroso. Es decir, nos encontramos ante una novela que no solo está bien escrita, sino que posee ráfagas de insólita belleza (en los límites de la poesía) y, además, atrapa al lector y le obliga a contemplar aspectos que, tal vez, ignore de su propia vida.

marina

El amor que nos vuelve malvados narra dos historias que se entrecruzan, no de manera casual sino determinante para los protagonistas: por un lado la recuperación de una mujer, Sara, traumatizada tras ser causante indirecta de un suicidio -que es tratada, además, con progresivo sadismo por su cónyuge- por otro la agonía de un médico humanista, con oscuro pasado sentimental, cuyo encuentro con la protagonista será determinante para el descubrimiento de un nuevo mundo para ambos. Sara es una antihéroe débil y dura a un tiempo, que lucha contra el desamor y la tortura inherente a la enfermedad mental. Su contrapunto, el doctor Prun, es una perfecta mezcla de sabiduría y fragilidad, de bondad y aspereza. Ambas historias no solo se desarrollan en paralelo, sino que dependen la una de la otra, y su vinculación y conducción hasta el desenlace, lo más complicado por el riesgo de desfocalización, está conducido con mano firme.

Esta novela capta la atención de cualquier lector mínimamente cultivado y empático. No es fácil porque Marina Sanmartín no insiste en que queramos a su protagonista, lo consigue de manera expresiva, mostrando sus acciones y sus emociones en las escenas que ha escogido. Marina Sanmartín, y no es una nueva mención al tópico sino una realidad, es una de las grandes promesas de nuestra narrativa.

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Sobre Recaredo Veredas:

Licenciado en Derecho. Máster en Edición. Reseñista en numerosos medios, como Quimera, ABC, The Objective, Política Exterior o Qué Leer. Profesor en la Escuela de Letras. Fundador, junto a otros, de Culturamas y creador de micro-revista. Autor de los libros de relatos Pendiente (Dilema Nuevos Narradores, 2004) y Actos imperdonables (Bartleby, 2013), del manual Cómo escribir un relato y publicarlo (Dilema, 2006), del ensayo No es para tanto (Silex, 2019), de los poemarios Nadar en agua helada (Bartleby, 2012) y Nadar en agua helada (Bartleby, 2019 y de la novela Deudas vencidas (Salto de página, 2014).

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